Letra
Hay silencios que no huyen,
que permanecen sin pedir
no preguntan por la herida
ni reclaman lo que fui.
Llegas sin romper la noche,
sin imponer mi atención
como quien conoce el nombre
que no pronuncia mi voz.
No traes memoria del polvo
que aprendí a llamar error,
Tu mirada no enumera
lo que el tiempo ya soltó.
Donde esperaba sentencia
encuentro quietud,
y el alma deja el peso
de tener que defender
No desciende ninguna palabra,
no hay mandato ni señal,
solo el peso de Tu presencia
reposando sin hablar.
Estás aquí,
en medio de todo, Dios.
Tu silencio me sostiene
más que cualquier explicación.
No es ausencia lo que guardas,
es amor que sabe estar,
un silencio que pronuncia
todo lo que no dirás.
Tu silencio no es retirada,
es fidelidad en paz,
como el mar cuando detiene
su oleaje al despertar.
No interrumpes mis rutinas,
no corriges mi voz,
dejas que el alma despierte
sin urgencia de perdón.
Nada exiges de mi nombre,
nada reclamas hoy,
me recibes sin palabras
como quien ya comprendió.
Estás aquí,
en medio de todo, Dios.
Tu silencio me rodea
con una paz mayor.
No hablas de lo que fui,
no repites mi ayer,
Tu amor descansa en el silencio
que elegiste sostener.
Callas,
y el alma deja de justificarse.
Callas,
y el miedo pierde su lenguaje.
Callas,
y comprendo que el amor
no siempre responde…
a veces permanece.
Permaneces
Permaneces
No te vas
No te vas
Estás aquí,
Fuerte Dios, Salvador.
Y Tu silencio revela
la profundidad de Tu amor.
No hay palabra más eterna
que la que eliges guardar,
cuando el amor, satisfecho,
ya no necesita hablar.
Y en Tu silencio…
permanezco.
Permaneces
Permaneces
No te vas
No te vas
Permaneces
Permaneces
No te vas
No te vas





