Letra
En tu casa lo tenía todo,
pan, descanso y dignidad.
Un nombre, un lugar,
un amor que siempre está.
Pero quise mi propio reino,
quise el mundo para mí sin ti
Te pedí mi herencia en vida,
como si ya no estuvieras aquí.
Cambié tu paz por espejismos,
tu verdad por falsa libertad.
Gasté todo lo que me diste
persiguiendo algo más.
Risas que duraban poco,
fiestas que no llenan nada.
Cuanto más lejos corría,
más vacío me encontraba.
Y un día el silencio gritó
más fuerte que mi orgullo.
Vi mi vida hecha pedazos
por mi propia decisión.
Recordé tu mesa,
recordé mi hogar.
Mira dónde estoy…
mira dónde estoy.
Todo lo perdí...
mira dónde estoy.
Lejos de tu amor…
mira dónde estoy.
Padre… mírame hoy,
mira dónde estoy.
Caí tan bajo
que perdí mi dignidad.
El hambre y la vergüenza
me mostraron mi verdad.
Ensayé mil veces
lo que te iba a decir:
“Padre, no soy digno,
déjame servir aquí”.
Pero cuando estaba lejos
te vi correr hacia mí.
Esperaba tu reproche
Esperaba tu rechazo.
Pero tus brazos abiertos
quebraron mi alma
Una túnica cubrió mi piel desnuda
Un anillo brilló en mi mano.
Sandalias en mis pies cansados.
Y entonces escuché tu voz.
(Hijo… siempre fuiste mío)
(Hijo… nunca te olvidé)
(Hijo… vuelve a casa)
(Todo lo mío es tuyo otra vez)
Aún sin merecerlo,
sigues llamándome hijo.
Aún sin merecerlo,
tu amor me levantó.
Aún sin merecerlo,
tu gracia me encontró.
Aún sin merecerlo…
volví a vivir hoy.
Aún sin merecerlo…
Aún sin merecerlo…
tu amor corrió hacia mí.
Vídeo Recomendado
Del canal TEOLOGÍA FÁCIL





